domingo, 19 de mayo de 2013

Cantes de un sordo

El sonido de cada cuerda, de cada acorde, de cada afinación perfecta en mi guitarra, me recuerda a cada uno de tus tonos mientras me gritabas al oído, a cada suspiro y a cada arañazo, a cada beso tuyo, a tus miradas, a tu sonrisa, y a cada vuelta que dábamos en la cama mientras me decías que me querías.
Encontré las cuerdas perfectas, las cuerdas que nunca desafinaban, las que nunca se rompían y que nunca cambiaba. Cuerdas hechas a mano, trabajadas con cada gota de sudor, con el material más difícil de encontrar, con cada corte en mis manos, unas cuerdas tan perfectas que ni el mismo diablo podría tocar. Eres el sonido de mi vida, el que retumba mis oídos, el que me hace quedarme sordo ante todo para escucharte a ti, lo que me retuerce el alma cada vez que dices adiós, mi agudo y mi grave.

Mi corazón está en tu boca gritándome para que no me vaya...

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