No sé si llamarlo rabia, impotencia, odio… A veces uno siente calor por dentro y tiene frío por fuera, aunque sea un caluroso día o un triste día de invierno. No sé si es la noche, si es la luna, alguna estrella o que las plantas absorben oxígeno cuando el sol no las alumbra. He ahí otra duda, ¿por qué hacen eso? ¿Acaso viven enamoradas del astro rey y se intentan suicidar cuando él las abandona cada noche, alejándose en el horizonte, con la impotencia de no poder correr? ¿El polen que desprenden son cartas de amor a los rayos que le dan vida? ¿Son suplicas de vivir eternamente alumbradas? Si las plantas viven enamoradas del sol, ¿por qué vivo yo enamorado de la luna? La luna, que no viene siempre, que a veces se muestra, a veces no y a veces mira de reojo enseñando solo una parte de su blanco y reluciente cuerpo. ¿Por qué me mira sólo cuando duermo o cuando bebo para olvidarla? ¿Acaso no tiene suficiente con ver que durante el día a día no vivo sin ella? Maldita sea, que no me deja nunca, que me escondo de ella pero cada oscura noche me espera.
Necesito que llueva, que se mojen mis ideas, que las nubes tapen el cielo, y se limpie mi alma con el aire húmedo de una mañana empapada.
