me dispongo a pensar
en esta realidad,
mientras
tú coges tu ropa y te vas,
sin decir na',
para variar.
Me pregunto
de la gravedad
de tus cortos besos y
pienso
que la realidad
sólo sabe rematar
mi mente,
mi alma,
lo que no sabes apreciar,
lo que me haces engañar
mientras arañabas mi espalda.
Ahora sé que
nada de esto
hace bien,
pues no quieres saber
luego de mí,
yo me dispongo
a vestir mi sucio cuerpo,
mientras te vas tranquila
después de venir
sin ni siquiera saludar.