jueves, 15 de noviembre de 2012

Como niños sin normas

Volvamos a la infancia, volvamos a jugar como niños en un cuarto, vamos a saltar en la cama mientras gritamos, vamos a pasarlo bien como si no existiera el mal, como si no hubiese mañana, como si fuese el último día en un mismo colchón, al igual que cuando nos separábamos de la guardería y nos íbamos para siempre. Disfrutemos del amor prohibido, hagamos que sea inolvidable, que nadie nos quite la alegría y el placer. Hagamos de nosotros dos un mundo sin contaminaciones ni deforestaciones, un mundo perfecto en el que todo fuese tierra y agua, en el que hubiese una isla virgen sola para nosotros, una isla que nos separase de guerras y pobreza. Hagamos que todo sea distinto e igual a la vez, que nuestros cuerpos formen uno sólo, como nos hicieron los dioses griegos, hagamos que nos amemos como nunca y para siempre, como nadie quiso a nadie, como todos quisieran amar a todos. Querámonos, amémonos, y hagamos locuras de jóvenes como si no hubiese futuro...

Ahorro lágrimas en simples palabras.

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