martes, 27 de noviembre de 2012

Comienzos de una mañana

Frío, sudor, inmovilizado, imágenes repetidas, alucinaciones, temblores, ojos que no parpadean, manos temblorosas, miedo a una repetición del pasado cambiando sus actores, miedo a cambios drásticos, a cambios que se presenciaron, que dieron lugar a un... ¿Trauma? Lo arruinaste, te equivocaste, se arrepintió, sólo, caminó aparte, cansado de vivir, ánimos desde otros lugares, baches, piedras, tormentas de arena, escupiendo sangre, y una larga historia que se llama... ¿Verano? Fue horroroso, nunca lo olvidará, se declaró culpable el inocente, y el asesino volvió a cometer crímenes, algunos hablaban, otros dudaban, pero el cadáver blanco sobre la cama, tiritando, inmóvil, viendo un negro futuro, acciones que duelen, que dejan un futuro perdido y eterno, con miedo al adiós de nuevo, todo daba asco, alcohol casi con drogas, pero alejado por temor, hasta que venías y te veía, y tu fragancia lo atraía, pero rematabas, hasta destrozarle por completo, rehizo su vida, reapareciste y siguió sin darte lo que te mereciste, porque él era distinto, pensaba y actuaba a tu antojo por miedo, un miedo que se ha agrandado y le ha destrozado la vida, quemándolo por dentro, tensión por las nubes, ataques de nervios, manos temblorosas que no podía mover, y alguien le ayudó, pero tú lo impides, le arruinas, pero todo sigue igual, el sufre, tú te diviertes, él se ilusiona, tu lo torturas, y el día que le dé algo, tu sentirás pena, pues no te declararás culpable, nada ni nadie lo demostrará, pero el temor, el miedo y el trauma, siempre perdurarán...

Algo impedía su autocontrol, su droga, tu determinación.

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