Tu cama es mi nicotina, tu cuerpo es mi droga. Por favor, acompáñame cada noche, no me abandones, déjame quererte, déjame susurrarte al oído que mientras duermes, yo te vigilaré, que no tienes que temer a nada en la oscuridad, que mis brazos no te soltarán por nada ni nadie, que mi corazón quiere darte calor en invierno, que quiero ser tu aire en verano...
Déjame esnifarte en los baños de la estación, déjame morir de sobredosis antes de perderte en las largas vías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario